Hoy en día, los sorbos representan una de las pocas excepciones que vencían como minería nacional en Alemania. El Spreewald es el centro del modo bajosórbio de vivir. Allí se encuentran su lengua materna, la religión y las costumbres. Cada año hay ferias tradicionales y variadas –atracciones para todos los visitantes–. Incluso hay muchas costumbres de las que la población alemana se ha encargado.